La libertad de la madurez

“Un outfit elegante.

Un background majestuoso.”

Mientras me acabo mis gachas de avena y plátano (que todavía conservan el calor de mi cocina de gas) escribo estas palabras. Contenta porque ya es viernes, triste porque los días pasen tan rápidos. Será que la lluvia me pone melancólica… pero darme cuenta de la fugacidad con la que transcurre la vida me pone la piel de gallina.

Si miro atrás no puedo creer que ya tenga 30 años. Que haga 9 que me gradué. Que lleve mas de 7 años trabajando de abogada. Que haga 2 años y medio que estoy independizada. Que lleve muchos años felizmente comprometida con mi chico.

Me cuesta creer (y de hecho a veces olvido) que sea una de esas personas que de pequeña pensaba que tenían toda la libertad que querían, que viajaban sin tener que dar explicaciones a nadie, que tenían sus propias reglas en la casa (como cenar en el sofá), que conducían su vida bajo su propio prisma… y por ello, mientras miro las gotas de lluvia resbalando por la ventana, me siento agradecida y triste a la vez.

Agradecida por la ansiada libertad que la madurez me permite disfrutar, y triste por haber pasado ya la despreocupada dependencia de la niñez.

_spf7878_spf7886_spf7899_spf7904_spf7900Fotografías hechas por @salvapfph
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Pants ZARA (sales)
Vest ZARA (sales)
Jersey MANGO (w16)
Zapatos MANGO (old)
Bolso Chanel

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10 comentarios sobre “La libertad de la madurez

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