El color del diablo

Ellos dijeron que no podía vestir de rojo. Que el rojo era el color del diablo. Que las niñas de bien debían ir de blanco, impoluto, virginal.

Ella se reveló. Agarró aquel vestido reluciente del color de la sangre y decidió recorrer las calles del pueblo, a lomos de una gran yegua alazana de pura raza española.

Ellos no podían creer su osadía y enviaron un escuadrón a darle alcance.

Ella, ajena a todo este revuelo, galopaba salvaje con su jaca, el aire fresco llenándole los pulmones. Algunos aldeanos quedaban prendados del calor que desprendía aquel animal e hipnotizados por la llamarada roja que llevaba montada sobre su lomo.

Muchos fueron los que intentaron apagar esa llama, pero ni el agua ni las armas de los guardias pudieron detener aquella carrera salvaje.

Ella feliz, mariposas de colores revolviéndole el estómago, y aquel vestido rojo que le ardía el alma.

  • Fotografías hechas en Stari Grad, Hvar.
Vestido Sandro s/s 16
Bambas Converse All Star
Bolso Chanel WOC
Reloj Casio

 

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2 comentarios sobre “El color del diablo

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